Maleficio es una de las obras más radicales y perturbadoras de la narrativa venezolana de los años 80. Publicada como ganador de la Bienal José Rafael Pocaterra (1986) en Venezuela. El libro reúne once cuentos que funcionan como detonaciones de lo insólito, lo siniestro y lo grotesco. Jiménez Ure construye un universo donde lo cotidiano se fractura violentamente, revelando el horror latente bajo la superficie de la realidad. Abre su libro con el cuento “Parto”, donde expresa: “La noche del viernes -cuando bebía vino en su estudio- Román oyó quejidos. Provenían de la habitación principal: ahí, dos horas antes, había dejado a su esposa. Varias lagartijas recorrían las paredes y la biblioteca. El reproductor de música difundía Let it Be (Beatles).” (Jiménez Ure 1986, 5). Luego aparecen gatos que duermen sobre un Volvo 1985, y la mujer de Román tiene un parto que se transforma en duelo mortal. Su escritura tiene coherencia con la portada del volumen, con un rostro masculino en relieve grisáceo emergiendo de la piedra como en agonía eterna —un grito congelado en mármol—, anticipa el horror petrificado que recorre los relatos. Las fotografías interiores del autor joven, con melena larga y gafas redondas que evocan una figura contracultural y desafiante de los 70-80, refuerzan el aura marginal y “maldita”, de quien escribe desde los márgenes, sin concesiones comerciales.
Jiménez Ure no celebra lo fantástico; lo usa como bisturí para exponer trauma, alteridad monstruosa y crítica implícita a la herencia violenta. Relatos como “La nada, el escultor y la ablución” (donde una estatua orina sobre su creador que se proclama Dios) o “Cubo de Cristal” (un objeto que convoca el destino fatal en forma de gorila con machete) funcionan como cápsulas explosivas de lo desmesurado, tal como describió Liscano: “Ingresa en lo insólito, lo desmesurado apretado en cápsula explosiva, en lo mínimo creciendo de pronto como un dinosaurio venenoso”. (Liscano 2016, 105).
El tema del libro, es lo insólito como irrupción de lo siniestro no como simple fantasía, sino como una categoría estética y epistemológica que perturba lo familiar (concepto cercano al Unheimliche freudiano). Lo extraño irrumpe en espacios domésticos y cotidianos: una clínica de maternidad, un quirófano, una plaza pública, un apartamento, un ejemplo de ello está el cuento el “Parto”, mencionado al principio, ahí se lee: “El pequeño, quien no terminaba de nacer, sacó de la recién rota placenta una enorme daga (de bronce y casera elaboración). Por su parte, Román extrajo de su maletín una filosa hachuela. Al unísono, gritaron y sus cabezas cayeron simultáneamente al piso.” (Jiménez Ure 1986, 8). Este parto monstruoso invierte el acto de dar vida en un acto de muerte mutua, simbolizando la violencia inherente a la creación y la paternidad. Esta inversión grotesca del nacimiento —símbolo de vida— en acto de muerte recíproca y monstruosa encapsula la esencia de lo insólito en Jiménez Ure: no un escape fantástico, sino una fractura violenta de lo cotidiano que expone trauma, alteridad y el mal inherente a la creación.
Jiménez Ure recurre constantemente al grotesco corporal y a la y violencia fundacional: cuerpos fragmentados, fluidos, mutilaciones y transformaciones aberrantes. En cuanto a este, se contemplan en el cuento “Quirófano” aparece un murciélago gigante vestido de plomo que ataca al narrador mientras el cirujano opera una parótida: “De súbito, apareció un enorme murciélago vestido de plomo. […] El ave, cuyas alas medían un metro cada una, me abrazó enfurecido. Nos envilecimos en una ardua lucha a muerte.” (Jiménez Ure 1986, 13). La operación médica se transforma en duelo fantástico, y el tumor extraído se revela como el cuerpo del murciélago. Lo clínico se funde con lo demoníaco.
Otro elemento que surge en Maleficio son los objetos malditos y destino inexorable, varios cuentos giran alrededor de objetos que condensan el maleficio. En “Cubo de Cristal”, comenta: “A través de las paredes de este cubo de cristal, conozca su futuro.” (Jiménez Ure 1986, 13). El cubo muestra persistentemente la imagen de un gorila con machete. Al final, la visión se materializa en la realidad cuando un hombre disfrazado de gorila ataca a Rufino:“ Repentinamente, apareció el gorila. Levantó el machete a la altura de su cabezota y embistió contra Rufino…” (Jiménez Ure 1986, 13). En este texto el objeto no predice: convoca el horror que se instala en la maldición, herencia y culpa. En “Maldiciones” las gemas extraídas del corazón de un cadáver provocan muerte en la familia: “Gustavonovof Paparoni y Cos […] extrajo un pico de cuarzo; alzó el arma, gritó y ejecutó un golpe sobre el pecho del cadáver. […] alrededor del corazón, decenas de rubíes, zafiros y esmeraldas.” (Jiménez Ure 1986, 29-30). La imagen evoca un saqueo sacrílego que condena a las generaciones siguientes.
El escritor emplea un lenguaje preciso, frío y clínico incluso en lo más aberrante. Abunda el vocabulario médico, jurídico y religioso, generando un efecto de extrañamiento, donde presenta una estructura con cuentos cortos, de estructura cerrada y final abrupto, como golpes teniendo ironía distante, finales violentos o reveladores, todo esto enmarcado sin numeración de capítulos, solo títulos de cuentos; dentro de una progresión de temática libre pero en unidad estilística, donde los títulos de los cuentos están en comillas o cursiva/rojo, seguido inmediatamente del texto, donde se resalta el color rojo para para dar un toque maldito.
Se puede decir que Maleficio, es una obra de madurez donde Jiménez Ure consolida su poética del horror cotidiano y lo insólito como verdad revelada. Lejos del realismo mágico celebratorio, su literatura es oscura, blasfema y nihilista. Los cuerpos nacen para morir violentamente, los objetos traen fatalidad, y la creación artística o científica termina en profanación. La obra dialoga con tradiciones como el realismo mágico negro (Rulfo, Quiroga), el grotesco de Bosch/Goya, y el horror corporal de Cronenberg, pero con un sello venezolano muy propio: la violencia como herencia, el maleficio como destino histórico y familiar.
Alberto Jiménez Ure (Tía Juana, Campo Petrolero del Estado Zulia, 1952) es un escritor, poeta y ensayista venezolano cuya obra es pieza clave de la narrativa de transgresión contemporánea. Vinculado a la Universidad de Los Andes (ULA) desde 1977, fue miembro fundador de su Oficina de Prensa y del Consejo de Publicaciones, institución de la cual se encuentra actualmente en retiro estatutario. Su trayectoria lo sitúa como un autor de culto incluido en las antologías de cuentos más relevantes de Venezuela entre los siglos XX y XXI, publicadas por sellos como Biblioteca Ayacucho (Relatos venezolanos del Siglo XX, 1988), Fundarte (Narradores andinos contemporáneos, 1980; Ficción mínima, 1996), Pomaire (Memoria y cuento, 1992) y la propia ULA (El cuento en Mérida, 1985).
Su producción narrativa se caracteriza por una exploración del horror, el absurdo y la psique humana. Destaca su trilogía de compilaciones antológicas personales integrada por Cuentos escogidos (Monte Ávila Latinoamericana), Abominables (Editorial de la Universidad de Costa Rica, 2002, ISBN 978-9977-67-720-0) y Perversos (Editorial Alfadil, 2004). En el ámbito de la novela, ha publicado títulos como Aberraciones, Adeptos, Dionisia, Facia, Desahuciados, Decapitados y Escorias (ULA, 2008, ISBN 978-980-11-1207-5). Actualmente, aguarda la publicación de su antología máxima de cuentos titulada Absurdos.
La densidad intelectual de su propuesta ha generado una vasta bibliografía crítica internacional. Entre los estudios dedicados a su obra destacan: Aproximaciones a la Obra Literaria de Alberto Jiménez Ure (Fernando Báez, ULA, 1991), El horror en la narrativa de Alberto Jiménez Ure (Luis Benítez, ULA, 1996), Jiménez Ure a contracorriente (Juan Liscano, ALEPH universitaria, 2008, ISBN 978-980-11-1161-0) y Tres visiones del discurso de la posmodernidad en Cuentos Abominables (Shirley Montero Rodríguez, ALEPH universitaria, 2008, ISBN 978-980-11-1208-1). Asimismo, su estética ha sido objeto de investigaciones doctorales en la Universidad Complutense de Madrid por Enrique Plata Ramírez (Las fantasmagorías en Alberto Jiménez Ure) y ensayos de Ricardo Gil Otaiza (Jimenezure ante la crítica Gilotaiziana).
En su faceta poética y de pensamiento, cuenta con multiples volúmenes, entre los que resaltan Lucubraciones, Luxfero, Revelaciones, Pensamientos profanos, Dictados contrarrevolucionarios, Epitafios y Pensamientos Dispersos. Su obra sigue siendo un punto de referencia para el estudio de la literatura posmoderna y la narrativa corta en Hispanoamérica, con registros oficiales avalados por el Centro Nacional del Libro (Cenal) y el Ministerio del Poder Popular para la Cultura.
Moisés Cárdenas, nació en San Cristóbal, Estado Táchira, Venezuela, el 27 de julio de 1981. Poeta, escritor, profesor y licenciado en Educación Mención Castellano y Literatura. Egresado de la ULA-Táchira. Ha publicado en antologías de Venezuela, Argentina, España, Italia y Estados Unidos. Entre sus obras:
Poemario En el jardín de tu cuerpo, Venezuela, 2021. Novela de género testimonial, Los ojos de un exilio, Editorial Avant, Barcelona, España, 2020. Publicación digital, Obra poética y narrativa, Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses, volumen 208, BAT. San Cristóbal, Venezuela, 2018. Poemario infantil Mis primeros poemas, Ediciones Ecoval, Córdoba, Argentina, 2015. Poemario Poemas a la Intemperie. Editorial Symbólicus, Córdoba, Argentina, 2013. Poemario Duerme Sulam, Venezuela, 2007. Poemario El silencio en su propio olvido, Caracas, Venezuela, 2008.
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