Esta sección se adentra en el universo complejo de los placeres en la era digital, no solo desde una perspectiva erótica, sino también desde la transformación profunda de nuestras relaciones, percepciones y modos de experiencia mediadas por la tecnología. Neo-Eros explora cómo lo digital ha reconfigurado la intimidad, el deseo, la expectativa y el vínculo, tanto en el espacio virtual como en el físico.
A medida que la tecnología avanza a un ritmo vertiginoso, no solo los encuentros sexuales han mutado, sino también sus preliminares simbólicos: la espera, la comunicación, la construcción del deseo, la exposición del yo y la forma en que nos narramos ante los otros. Pantallas, algoritmos, aplicaciones, prótesis tecnológicas y redes sociales se han integrado a la experiencia corporal y emocional, ampliando —y a veces tensionando— los límites de lo íntimo.
En este territorio híbrido, donde lo humano y lo tecnológico se entrelazan, el placer deja de ser únicamente una cuestión de cuerpo para convertirse en una experiencia expandida: afectiva, sensorial, imaginaria y política. El deseo circula, se fragmenta, se acelera o se suspende, y con ello se redefine nuestra relación con el tiempo, la presencia y la ausencia.
